Reseña del libro "La flor de lis y el león"
Con la muerte de Carlos IV se extingue la dinastía de los Capetos. La ascensión de los Valois al trono francés desató la guerra de los cien años. ¿Cómo nace una guerra de cien años? ¿Sobre qué tierra de rivalidades económicas, de embrollos jurídicos, de resentimientos históricos, cae la semilla de la guerra? ¿Y cuáles son las manos, que impulsadas por la ambición personal, ponen la semilla? Este encadenamiento, mes a mes, de fatalidades colectivas y trágicos actos individuales, es el que el autor reconstituye en este volumen de los reyes malditos.
Un personaje domina y anima estos años decisivos para el Occidente europeo: el conde Roberto de Artois. Nadie ha gastado más esfuerzos que él I para coronar a su primo Felipe de Valois y ahora espera recibir, en pago, la devolución de las tierras de sus antepasados.
Se abre así uno de los más grandes procesos privados que haya conocido la Historia, donde el hombre sin quien nada se puede hacer en Francia para sostener sus derechos, miente, falsifica documentos, soborna a decenas de testigos, no retrocede ante el perjurio ni ante el crimen, ni siquiera ante la guerra. Despojado de sus títulos, expulsado de su patria, surge en la escalinata del Westminster Hall para pronunciar su célebre arenga de guerra ante el rey Eduardo III y el parlamento inglés. Será el primer acto de la guerra de los cien años, que desangrará tanto al león como teñirá de sangre la flor de lis.