En febrero de 1975, la periodista Gladys Díaz, directora del
periódico del MIR El Rebelde, fue detenida por la DINA y
llevada a la Torre de Villa Grimaldi. Allí pasó tres meses,
sometida a crueles vejámenes que la dictadura convirtió
en rutina.
Este libro es una reflexión sobre la condición humana,
sobre la fragilidad de la vida y los límites que algunas
personas están dispuestas a cruzar para afirmar su poder
sobre los demás. Es un relato crudo, pero también
optimista, ya que retrata la solidaridad que florecía entre
prisioneros sometidos a horribles tormentos. Describir y
valorar estos momentos es fundamental cuando el
individualismo de nuestra sociedad parece haber
triunfado sobre la organización colectiva, impidiendo la
cohesión social. Tendemos a vernos en soledad, incapaces
de unirnos en luchas comunes incluso entre personas que
sufren las mismas carencias, las mismas injusticias.
Aferrada a mi balsa destaca el rol que juega la solidaridad y
el amor fortaleciendo al colectivo en los momentos más
horribles, los momentos en que se cruzan todos los límites
del respeto y la dignidad humana. Cuando un régimen
busca destruir cruelmente a los prisioneros como
individuos y como colectivo, la solidaridad ejercida y la
solidaridad recibida es lo que permite marcar la diferencia
valórica entre la dictadura y la resistencia.
Opiniones del libro
Rodrigo Rodríguez
Miércoles 17 de Junio, 2026
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Testimonio extraordinario a la altura de la trilogía de Primo Levi. Gladys Díaz tardó medio siglo en elaborar este texto que muestra la grandez y miseria humana. Maravilloso.