Reseña del libro "Annette"
Vivimos tiempos difíciles, y cada vez encontramos más rupturas en los valores de nuestras sociedades. En la diversidad y la heterogeneidad socio-cultural de los hombres, tenemos que reconocer que es necesario abrir nuestra mente cuando pretendemos ser portadores de la verdad, y participantes de lo coherente. Debemos buscar la verdad siempre con un razonamiento inteligente y ecuánime, donde cada ser humano tenga consideración y cabida en nuestras ideologías, y en nuestras valoraciones mezquinas llenas casi siempre de indiferencia, egoísmo, y apatía. Debemos darle valor a todo hombre, y no perder nunca de vista la realidad de nuestra naturaleza y de nuestra diversidad. Es necesario que cada ser humano acepte de forma honesta la pluralidad, siempre en búsqueda de la dignidad del hombre en general. Todos sabemos que no hay verdades absolutas, y nuestra incapacidad de admitir diferentes razonamientos o diferentes creencias, ha sido aquella que nos ha arrastrado por los campos de la guerra y de la obstinación eterna. Pero la oposición en el hombre parece ser perpetua, porque los hombres no pueden ni pensar, ni dirigirse de la misma manera. Es por eso que debemos respetar nuestras diferencias, y nunca perder el valor del bien moral, ni volvernos indiferentes de la responsabilidad que tenemos como sociedad de buscar el progreso ético y el bienestar general. Es necesario que los hombres trabajemos por el orden y por el equilibrio de nuestras acciones. Es necesario que escudriñemos en nuestras razones, para intentar moderar y equilibrar nuestras creencias y nuestras convicciones. Nuestra verdad puede ser la que mejor nos sostenga en una sociedad de popularidades ciegas y conveniencias severas, pero ninguna verdad podrá ser justa ni perfecta, mientras no estemos dispuestos a aceptar de forma abierta y sincera, que todos los hombres portamos el estandarte de la incertidumbre, de la perversidad, de la mezquindad, y de la decadencia. Mientras no pongamos al yo obs
Usado-NUEVO