Tres hermanas -Matilde, Ofelia y Elisa Rojas- comparten una herencia inquietante: la capacidad de revivir los recuerdos de sus familiares muertos. Estas experiencias, que llegan como ataques dolorosos y estados casi mediúmnicos, se intensifican en un lugar prohibido: la antigua casa familiar abandonada detrás del lago. Atraídas por la casa, las niñas sellan un pacto de sangre y establecen reglas para sobrevivir allí. Pero la casa no es un simple escenario: es una entidad viva, consciente y narradora de la historia. Desde su voz omnisciente, el lector se sumerge en un espiral de tiempos superpuestos, recuerdos que no distinguen pasado y presente, y una progresiva pérdida de identidad. Cuando Elisa desaparece una noche, sus hermanas la buscan en la casa, sin saber que están entrando en un espacio donde el tiempo se diluye, los muertos hablan y la línea entre cordura y locura se vuelve imposible de trazar.