Reseña del libro "Cine rebelde"
Desde 1984, cuando dos producciones extranjeras filmaron por primera vez las secuelas de la violencia que asolaba el país, el cine documental peruano ha librado una batalla silenciosa por decidir qué recordamos y cómo. Frente a las narrativas oficiales —esas que celebran salvadores o proclaman victorias sobre el terror— han ido apareciendo otras: memorias incómodas, contrahegemónicas, familiares, incluso rebeldes, filmadas muchas veces desde los propios márgenes que el país prefiere no mirar. Cine rebelde recorre once de esos documentales, desde Tarea pendiente y Lucanamarca hasta los cortometrajes íntimos de Isaac Ernesto, para mostrar cómo la cámara ha sido, durante cuatro décadas, un campo de disputa tan político como cualquier otro.
Con rigor de historiadora y dominio del lenguaje cinematográfico, María Claudia Huerta desmonta cada película pieza por pieza —sus estrategias narrativas, sus silencios, la posición de quienes la filmaron— para trazar cuatro grandes ciclos de memoria: la cívica que institucionaliza el duelo, la marginal que humaniza al “otro”, la familiar que hereda la culpa y la vergüenza, y la rebelde que se atreve a subvertir todos los efectos esperados. El resultado es menos un catálogo que un mapa de las luchas por el sentido del pasado en un Perú que, treinta años después, sigue partido entre el olvido y la memoria.
«Un libro que el Perú necesita: riguroso, incómodo y necesario para entender cómo se disputa la memoria del conflicto armado interno». Charles Walker