Reseña del libro "Cuentos Alfabéticos"
Hay historias que caben en una página y, aun así, te acompañan durante días. Cuentos alfabéticos reúne más de sesenta relatos breves ordenados de la A a la Z, como si cada letra fuera una puerta distinta a la condición humana. No es una antología al uso, sino un recorrido consciente y medido: piezas autónomas que dialogan entre sí a través de un mismo pulso narrativo, sobrio y preciso. Aquí lo cotidiano se quiebra en un segundo. Una discusión de pareja, una excursión al monte, un viaje en metro o una cena aparentemente normal pueden girar de pronto y revelar lo que estaba oculto. Juan Alonso Palacio domina la distancia corta: entra en la escena sin rodeos, dibuja a sus personajes con apenas unos trazos y, cuando el lector cree tenerlo todo claro, desplaza el sentido con un final que obliga a releer lo anterior. Relatos como Desamor, El análisis o Divertimento lo demuestran con una mezcla de tensión contenida, ironía y un silencio que pesa más que cualquier explicación. El libro transita por la culpa, la soledad, el deseo, la rutina y la muerte. A veces roza lo fantástico o el absurdo; otras, se queda pegado a la tierra, observando cómo actuamos cuando nadie nos mira. No hay sentimentalismo ni adornos innecesarios: solo una mirada limpia, casi quirúrgica, sobre lo que somos capaces de hacer y de callar. Este es un volumen para leer a sorbos o de un tirón, para detenerse después de cada cuento y dejar que el eco haga su trabajo. Porque en estas páginas no hay moralejas fáciles, pero sí una certeza: en lo breve también cabe una vida entera.