Reseña del libro "Cuentos reunidos"
Elvira Orphée es original de una manera en la que solo lo que es profundamente valioso logra serlo. Se la puede leer hoy igual que ayer, anteayer o hace cuarenta años. La oportunidad es exquisita: sus temas son álgidos, desafían, se inmiscuyen en lo que no es cómodo. Van desde la infancia y sus recovecos oscuros hasta la justicia por mano propia; de las intrigas amorosas que arman las tramas familiares hasta los femicidios; de la tormentosa relación de amor entre madres e hijos hasta las contradicciones intestinas que atenazan a la clase trabajadora y a la burguesía: sus sueños, sus mezquindades, sus horizontes. De la corrupción como un cordón umbilical que atraviesa e intenta pudrir, desde adentro, a la república, hasta la mano de obra desocupada de la década de 1980, que afina la puntería y reinventa una industria del delito postdictadura. Aparecen mencionados Alfonsín, Menem, Mirtha Legrand, Madonna. Están, los cuentos, llenos de estrellitas y lúmpenes; marginados y opas; envidiosas y asesinos; mentirosos y señoras; vivillos y vecinos; ataditos de recién nacidos y chismosos. Hay belleza, mucha belleza, deslumbrante belleza. Hay maldad también: nunca falta. Nadie es bueno-bueno. Como en el mundo, pero mejor, porque es literatura. Del prólogo de Luciana De Luca