Reseña del libro "El dementerio del forceps"
En este libro se funden de modo fascinante, la tragedia de la lucha contra la muerte o la lucha por la supervivencia, la historia y la leyenda, en un albero histórico generalmente cercado para sepultar a locos, idos y piraos y en general gente con poco seso. El libro nos trae a personajes históricos de la Medicina que tuvieron relación de algún modo con los partos instrumentados. Combina datos técnicos, históricos, indicaciones médicas y resultados personales, así como algunos comentarios sobre cómo todo ello guardaba estrecha relación con las condiciones sociales, conocimientos médicos y requerimientos de su sociedad contemporánea.El fórceps acumula una larga historia jalonada de “éxitos” y “fracasos”. Un instrumento que ha pasado de constituir un auténtico tesoro familiar, celosamente guardado por generaciones, a identificarlo injustificadamente como el pretendido culpable de cualquier mal resultado obstétrico. Un instrumento del que se ha llegado a decir que es el que más vidas ha salvado en la historia de la humanidad.Se trata de una obra dirigida a conocer los diversos fórceps y a sus inventores, resaltando el verdadero mérito de esta herramienta y rindiendo tributo a los personajes históricos que participaron en la espiral de su mejora continua en el que se describen cuestiones técnicas que nos permiten entender cómo ha sido su “investigación y desarrollo”. La historia del fórceps, el pulcherrinum instrumento, que a lo largo de los siglos ha tenido sus épocas doradas y sus épocas de desdoro, debido también como ahora ocurre, a envidias y competencias desleales, por prejuicios religiosos, por perversas ambiciones económicas de unos y de otros, y en estos tiempos nuestros, por una Medicina defensiva temible y coartadora, por una imperdonable e irrecuperable decadencia en la enseñanza a las nuevas generaciones de obstetras en la instrumentación para el parto, y vilipendiado y maltratado por una mala prensa sensacionalista, injusta y frívola, muy poco científica, pero que cala profundamente en la atemorizada mentalidad de la sociedad que vivimos, sin tener en cuenta las miles de vidas de hijos y madres que se han salvado gracias al fórceps a lo largo de los tiempos. Y no digamos ya de los movimientos y corrientes actuales “contra la violencia obstétrica” financiadas por intereses que nada tienen que ver con lo científico.Nunca, a lo largo de la historia se dejó de buscar el instrumento ideal para ayudar en el parto, en la primera época para extraer fetos muertos y en la segunda época, a partir de los Chamberlen, para extraer fetos vivos. Desde los ganchos, anzuelos y tenazas de las primeras civilizaciones, con Hipócrates, Galeno y Sorano a la cabeza, y más tarde con Pablo de Egina, considerado como el primer comadrón de la historia aconsejando el uso de unas manos accesorias para llevar a cabo una extracción artificial del feto. Posiblemente fue Avicena, a principios del siglo XI quien recomienda por vez primera usar una pinza extractora en parturientas que no pueden dar a luz por sí mismas, aunque la primera descripción de la palabra fórceps se debe a Rueff, en la primera parte del siglo XVI, con su “fórceps longa et versa”. La forma del instrumento fue objeto de múltiples variaciones, desde el fórceps de 3 ramas de Pierre Franco, pasando por el fórceps articulado de cabezal cilíndrico “round pinsers” de Guillemeau, hasta el Vectis o palanca de Roonhuysen con una sola rama. Llegados aquí, creo que merece la pena que una vez nos hemos encajado de cabeza en la excavación de la Historia sobre el origen del fórceps, pensemos en el hecho de que hasta este momento, todos los instrumentos que se usaban para extraer un niño por vía vaginal, eran lesivos o más bien letales para él, y únicamente se utilizaban cuando se tenía la certeza de que ese niño había muerto, o al menos se consideraba que había muerto. Y las páginas finales las dedica al Vacuceps, un nuevo dispositivo más inofensivo, invención del propio autor. Read more