Reseña del libro "El estado de malestar"
¿Hace falta justificar que se publiquen, de cuando en cuando, los trabajos que uno ha arrojado, a veces al vacío, que como tal debe entenderse la aceptación de invitaciones para colaborar en libros y revistas que, a pesar de haber sido puntualmente cumplidas, nunca salen a la calle? No siempre es al vacío, por supuesto. El destino previsto suelen ser revistas especializadas o libros colectivos de otros países y del propio que si se publican tampoco es tan fácil encontrarlos. Como quiera que sea, lo disperso vale un poco más cuando se junta. Sobre todo, si, como lo pretendo ahora, guarda un poco de unidad. Relativa, por supuesto, que ahora se manifiesta en "las cosas no funcionan", pero "funcionaban antes" y "a ver qué pasa mañana", expresión particular de las tres partes de esta colección. El "ahora" se convierte en una realidad frustrante y de esa parte asoma en primer término "El Estado de Malestar", un mensaje pesimista, sin duda alguna. Constituyó la ponencia que presenté en el Noveno Encuentro Iberoamericano de Derecho del Trabajo que celebramos en noviembre del año pasado, en Tlaxcala. Los seis primeros Encuentros fueron posibles y en el fondo ese también por la iniciativa de Mariano Piña Olaya, en sus tiempos de Gobernador de Puebla que no olvida su época de maestro de Derecho del Trabajo. El último, por la combinación de la amistad de Mariano con el sorprendente José Antonio Álvarez Lima, Gobernador de Tlaxcala, quien aportó su entusiasmo y muchas cosas más para que el Encuentro en su capital tuviera un éxito notable. Y yo gané la nueva amistad, invaluable, de José Antonio.