A los noventa años, torpes de pies y cabeza, no tenemos mas opcion que la de seguir adelante a tientas hasta que la maquina se pare definitivamente, que no tardara mucho. Lo unico que se nos pide es estorbar lo menos posible. Y lo unico que pedimos nosotros es tener un rincon tranquilo donde poder descansar meciendonos en nuestros recuerdos cada dia mas intensos aunque mas turbios.Medicos y cuidadores se encargaran de lo demas. Nunca faltara alguien que se encargue de hacer cenizas nuestro cuerpo y papeles y de dispersarlos en el viento. El mundo seguira rodando sin apercibirse de que nos hemos ido. Pero hasta entonces nadie podra quitarme la libertad de hablar aunque nadie me escuche, de escribir aunque nadie me lea, de pensar por mi cuenta aunque a nadie le importe lo que llevo en la cabeza. No son caprichos costosos, pues puede asumirlos la Seguridad Social sin arruinarse.Hoy me siento fisicamente proximo al horizonte, al que casi puedo tocar ya con mis manos. Un horizonte que es el cierre inexorable del futuro. No una puerta que se abre a un destino desconocido sino un pesado porton que se entorna definitivamente. Lo que queda no es mas que calderilla. En la elegante expresion cervantina estoy escribiendo con un pie ya en el estribo
Opiniones del libro
Nelly Abad
Jueves 23 de Noviembre, 2023
Compra Verificada
Excelente libro, muestra al ser humano en su esencia, más allá de todos los logros académicos de este reconocido escritor, investigador, catedrático, nos transmite como se siente llegar a ser un nonagenario.