Reseña del libro "Elegía de los ángeles caídos"
Poemas del abismo, labrados a la sombra del naufragio y el pecado. El libro se divide en tres ambientes: Mascarada, Salamandras y Plegarias de fuego. El primer ambiente abre con una breve composición en decasílabos que además presta su nombre a tu blog favorito en la primera línea: Voluptuosidad es la palabra, voluptuosidad es el dolor, es la fragancia del vino orladocon rojos destellos del secreto. Voluptuosidad es la mirada, voluptuosidad es el adiós, fulgor escarlata del infiernoque yace donde los ojos locos, helados, acerados del deseo. Aunque constituya una redundancia la personae o personaje poético de este ramillete qlifótico se sirve de una serie de máscaras: el amante desdeñado, el príncipe decadente, el libertino elegante, el borracho perdido, el peregrino de los yermos, el poeta (recién salido de la buhardilla), el cínico, el criminal y el hechicero, quienes establecen el tono del resto del poemario: Tengo por gloriajamás haber pulsadoni siquiera una cuerdade la lira patriótica. El segundo ambiente, Salamandras, aborda propiamente la caída y las ardientes llamas del pecado: las toxicomanías, la lujuria, la soberbia y un anhelo de redención: Amanecí en este campamento industrial: mis auroras vueltas desamparo y resaca, mi turbio pelo enmarañado en el espejo. Ojos sangrientos: mi nombre, mi edad, mi panza: ecos de indolentes y sórdidas tabernas. O este: En lechos de lascivas odaliscas, en aquellos lechos de incienso y muerte, el príncipe soñaba con desiertos, con las rutas del opio y del perfume. El tercer y último ambiente, Plegarias de fuego, intensifica estos temas para estallar en la derrota y el exilio de la personae, sin que quede muy claro si alcanzó la anhelada redención: Buscaba los nuevos caminoscon desesperación, con el fuego luciferinoque me había llevadode los palacios del placerhasta los helados desiertosdel norte, donde los diosesse reúnen para jugara los dados, en el silencio. No te dejes humillar por tus rivales intelectuales. Demuéstrales que eres un lector bien pesado y no el clásico(a) lector(a) de Benedetti o a Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Mejor adquiere hoy mismo, por un precio simbólico Elegía de los ángeles caídos. Elko Omar Vázquez Erosa