Reseña del libro "FIDES ET RATIO"
La relación entre fe y razón no ha sido fácil a lo largo de la historia; pero, como se muestra desde los primeros números de la Encíclica Fides et Ratio, la necesidad de esta relación y el pensarla críticamente ha acompañado toda la historia de la cultura occidental cristiana. En nuestros tiempos, marcados por profundos cambios de orden económico, social y político, que contribuyen a la configuración de nuevas formas de comunicación y de relaciones interpersonales e institucionales, se vuelve a levantar la pregunta por las condiciones y posibilidades para una relación fecunda entre fe y razón. Es la misma pregunta de siempre, pero condicionada por los desafíos del tiempo actual.
Queremos abordar la pregunta muy específicamente desde el campo de la teología, desde el cual observamos obstáculos que dificultan una adecuada relación o, simplemente, la imposibilitan. En Fides et Ratio, el Papa Juan Pablo II identifica cinco corrientes de pensamiento actuales que hacen particularmente difícil la relación entre fe y razón: el eclecticismo; historicismo; modernismo; cientificismo; y el pragmatismo (cf. nn. 86 y ss.). Me parece que el común denominador de estas formas del pensar es la ilusión de la razón de poder construir la totalidad de la realidad por medio del concepto, del número, la fórmula. La realidad queda reducida al campo del concepto, de la observación, de la medición, de la cuantificación, de la sistematización. Por cierto, esta racionalidad ha permitido el avance de las ciencias y, sobre todo, de la técnica. Sin embargo, la realidad se resiste a ser sometida al predominio de la razón instrumental, de la razón técnica, de la razón positiva. La realidad también es postulado de sentido, es pregunta ética, es experiencia simbólica, mística y espiritual, es impredecible, es azarosa, y gratuidad; la realidad no es unidimensional, como diría Marcuse. En la misma realidad, en la vida de todos los días, –no fuera, ni más a allá de ella- habita la fe: el creer, el apostar por un sentido y un futuro, el creer en sí mismo, en los otros, en la posibilidad de un origen que nos ha regalado la vida, que nos ama y nos invita a vivir en plenitud.