Reseña del libro "Historias de bibliotecas"
Ordenadas o caóticas, anárquicas o empecinadas obsesivamente en
algunos asuntos, con libros comprados, heredados, prestados,
acumulados durante años, consultados con frecuencia u olvidados, con
subrayados, comentarios al margen, con hojas dobladas o señaladores
o boletos de ómnibus entre sus páginas, la biblioteca es un camino de
admiraciones, reacciones, rechazos, discusiones entre los autores y
nosotros. Testimonio de una memoria de lecturas que ha expandido
nuestra experiencia, la biblioteca personal registra nuestra pasión, con
la certeza de haber vivido además de la propia, otras vidas.
Dicen que Aristóteles fue el primero en tener una biblioteca personal y
que le transmitió ese interés a su discípulo, Alejandro Magno, quien se
largaba a la conquista, acompañado siempre de sus libros. Tenemos
una biblioteca en casa, para no dejar los libros al cuidado de otros, para
tenerlos al alcance de la mano, aunque pasemos mucho tiempo sin
abrirlos.
¿leíste todos estos libros?, es la pregunta obligada de quien llega a una
casa con nutrida biblioteca. Los japoneses tienen un concepto tsundoku
para expresar la conducta o el vicio de adquirir libros que se acumulan
sin ser leídos. Seguro que a cada uno de los participantes de esta
selección de bibliotecas y lectores les ha ocurrido alguna vez, incluido
Mario Bomheker quien, más apasionado que ninguno, nos reunió en
este libro.
Maria Teresa Andruetto