Reseña del libro "Microdramas"
Un microdrama no es lo que alguien dice que haría ni la imagen que tiene de sí mismo. Es lo que uno hace. La diferencia entre el discurso y lo real cabe en casi nada; en un gesto, una pausa, una palabra dicha con otro tono. La verdad entra así, como un mordisco, y obliga a la decisión que alguien debe tomar, aunque preferiría no hacerlo. Directa, irónica y sensible cuando menos se espera, Constanza Michelson desarrolla en esta nueva entrega una teoría sobre lo que ha denominado microdramas, aquellas escenas cotidianas –subir una escalera, cortarse el pelo, escuchar una conversación ajena en un restaurante– en donde se juega algo decisivo respecto de quiénes somos. En un código de ensayo narrativo, la autora explora libremente aquellos cruces en donde convergen la teoría cultural, política y psicoanalítica, los mitos de la Antigüedad y los dilemas de siempre: las peleas entre personas que se quieren, la porfía del cuerpo, los amores raros, la vergüenza o la necesidad desesperada de ser aceptados. “A través de puertas entreabiertas, el lector podrá ver un pequeño drama del tamaño del mundo. Pedazos de vida en juego que, como en un dibujo de puntos, al unirse forman una figura. La imagen propia, así, sin filtros. Extraña hasta para uno mismo. Es un libro hermoso y cautivador. Dan ganas de arrancarle la tripa a un plumón fluorescente y exprimirla sobre sus hojas para destacar todo lo importante, todo lo enigmático y todo lo bello, en un torpe intento por ganar fuerzas para cargar el insoportable peso de lo leve. La valentía de escribir de lo pequeño es una forma de enfrentarlo y, tal vez, Dios quiera que sí, sumar puntos para vencer” (Christopher Rosales).