Esta colección de relatos tiene varias partes, aunque quizás algunas de las narraciones podrían haber entrado en más de un apartado.
Primero tenemos «Narraciones para niños de corazón». Todas ellas suceden en las Afueras de la vida, y precisamente por eso necesitarás al adentrarte, ya seas niño o adulto, recuperar ese algo de aventurero inocente que todos llevamos dentro y que esta sociedad de plomo consumista y superficial se encarga, si no prestamos atención, de aplastar inmisericordemente.
Luego están las «Naicronías del Pueblo». Esta palabra, que me he inventado, procede de aquella otra que se le ocurrió a Tomás Moro: «Utopía». «Naicronía», por tanto, quiere hacer referencia a esa utopía que soñamos muchos, para aplicarla a lugares y épocas distintos, pero siempre con una idea de fondo fundamental: es posible vivir, hoy, en este tiempo del que formamos parte y que nos toca vivir, la utopía que creemos y esperamos, aunque ello nos provoque dolor, sufrimiento, persecución o incluso que proscriban nuestro nombre como infame (Lc 6, 20-23).
Por último, con «Las Afueras de la Palabra» he querido tener en cuenta a uno de los mejores maestros de los cuentos con sentido, Jesús de Nazaret, al menos para mí. En él está claro eso de entrar a formar parte de la narración porque sus parábolas son ejemplos que pretenden ofrecer una enseñanza concreta para la vida del día a día, pero siempre desde la perspectiva de un personaje que descoloca e invita a cuestionarse. Al ir haciendo estos cuentos he pretendido mirar la realidad con los ojos de la misericordia de Dios que se refleja en la vida de Jesús de Nazaret, o quizás lo contrario: dejar que sea Jesús, el de verdad, el peligroso, quien mire determinadas cuestiones, la mayoría de ellas sangrantes, de nuestra historia cotidiana en estos tiempos que vivimos.
Tres colecciones de cuentos: «Narraciones para niños de corazón», «Naicronías del Pueblo» y «Las Afueras de la Palabra». Relatos de ficción, de corte social, con claves como la misericordia, el amor, la entrega, la rebeldía, la alegría o el perdón.