Reseña del libro "Seguires"
Una serie de Imágenes "transracionales" atraviesan la poesía de A. Bresky, pero pareciera que ninguna condensa tantas figuraciones para comenzar a aventurarse en su obra que aquella descripción -aunque, más propiamente, transvaloración- que Isidore Ducasse, el Conde Lautreamont, realizó sobre las bandadas de estorninos, esas pequeñas aves sonoras e iridiscentes, en el canto V de su monumento poético "Los Cantos de Maldoror", reproduciendo una secuencia textual de Buffon, tomada a su vez de un libro de Jean-Charles Chenu. En la transcripción hecha por el poeta francvo-uruguayo, se lee que las bandadas de estorninos "tienen un modo muy característico de volar, que parece responder a una táctica uniforme y metódica". Dicha táctica pareciera obedecer "a la voz del instinto, y este los lleva siempre a aproximarse al centro del pelotón, en tanto que la rapidez de su vuelo los impulsa siempre fuera de él; de modo que aquella multitud de pájaros reunidos por una tendencia común hacia el mismo punto imantado, al ir y venir si cesar, al circular y cruzarse en todos los sentidos, forman como un agitadísimo torbellino". Al modo de los estorninos, el trrabajo poético de A. Bresky sostiene como tendencia común el volver, sin cesar, una y otra vez, hacia el mismo punto imantado: la palabra poética. realizando para ello movimientos ya sea circulares, diagonales o helicoidales, que buscan, así, expandir en todos los sentidos, los propios sentidos del trabajo con la poesía (o más bien "en la poesía" como lo dijera Gonzalo Rojas, en una carta anexada en este volumen) ensayando un permanente e inquebrantable movimiento de rotación sobre sí mismo. (...)