Reseña del libro "Soles del ex"
Soles del ex es un libro con una buena vertiente poética. Una de ellas es su ritmo interior, lo que caracteriza al género. El uso de las metáforas, de imágenes, la construcción de un lenguaje propio, todo eso lo vamos a encontrar en casi todos los poemas de este libro. La ciudad, lo escritural, la búsqueda eterna de la esencialidad ontológica, la cama y las palomas, son parte del sentido de esta poesía. En él también encontramos poemas ansiosos por una catarsis del dolor, del color y del sabor que tiene la esencia erótica de las caricias eternas, de las caricias del escritural la vida y las palabras.
Soles del ex nació a finales de la década de los noventa como un primer gesto de exploración literaria, un borrador inicial en el que ya latía la esencia de la obra. Años más tarde, en 2001, el texto fue revisado y enriquecido bajo la mirada crítica de la escritora Mélida García, cuya lectura aportó nuevas resonancias y profundidad al manuscrito.
Tras un prolongado período de maduración, en el que el tiempo actuó como silencioso coautor, la obra fue finalmente diagramada, formateada y diseñada hasta alcanzar su forma definitiva en 2021. Con ello, el autor dio por concluido un ciclo creativo marcado por la paciencia, la reflexión y la fidelidad a la palabra.
A lo largo de sus páginas, Soles del ex trasciende mares, migra, pierde, se transforma y se revela; y en ese transcurrir del texto queda expuesta la madurez y la evolución poética de su creador, como un mapa íntimo trazado entre la memoria y el desplazamiento.
Este libro no fue escrito para apresurar el sentido, sino para permitir que la luz -como los soles que lo habitan- encuentre, al fin, su forma de permanecer.