Reseña del libro "TEESH"
Yo siempre creí que era imposible que, en lo inmenso del universo, el ser humano estuviera solo. Porque allá. En el espacio, lejos, no sé dónde, existen otras especies de vida de formas que desconocemos, como luz, fuego, gelatina, polvo. ¿Quién puede saberlo? Eso sería una locura porque la realidad siempre supera a la ficción; esto que pienso de otras civilizaciones de las cuales no tengo certeza, solo dudas y especulaciones por algunos acontecimientos escuchados a Taumaturgo. Quien narró una historia similar que escuché a ufólogos, estudiosos de civilizaciones y visitantes extraterrestres, quienes me ilustraron sobre ovnis, marcianos, selenitas y toda clase de seres interestelares. A Taumaturgo le ocurrieron todos los tipos de encuentros de la nomenclatura para clasificar esas experiencias humanas con vida inteligente fuera de la Tierra. Taumaturgo pensó estar predestinado o poseído por algún extraño don, pues tuvo la ocasión de ver un objeto volador no identificado en su tierna niñez, sin entender qué era realmente esa cosa que observó. Años más tarde, tocó a un extraño ser alienígena, sin comprender a esa temprana edad quiénes eran esos pequeños seres brillantes y aparentemente peludos caminantes de la noche. Con un aura o reflejo celeste en todo el cuerpo, que a ratos se volvía de color azulado hasta llegar a un color oscuro y negro, que lo mimetizaba en la oscuridad por alguna causa inexplicable. Seres que no contestaron su saludo hablado como se acostumbra entre humanos. Indescriptiblemente fríos, helados, sintiendo por primera vez un frío desconocido cuando se saludaron estrechando su mano, y la sensación de frío le duró días. En ocasiones, a esos seres brillantes sus aparentes pelos se pegaban a su cuerpo, mostrándolo con una piel lisa, como un plástico con hilos pegados al cuerpo entero. Ellos lograron convivir con él a intervalos durante todo el tiempo, hasta que fue invitado a visitar un mundo donde observó animales parecidos a los que hay en la Tierra, del tamaño de nuestros perros, de grande a chico, y me mostró algunos diseños. Me sorprendí al escuchar esa historia increíble y casi descabellada para un común mortal como yo.