Reseña del libro "Tía"
La verdad es que conozco demasiado poco la obra de Gabriela Mistral, pero cuando terminé de leer esta pequeña ficción de Eliana Giaché, recordé una cita de la poeta chilena, quien dijo: “La patria es la infancia, el cielo, el suelo, la atmósfera de la infancia…”
Apenas uno se adentra en las páginas de esta obra ya nos ponen en situación, un pequeño pueblo del interior y unas décadas atrás. Un lugar donde no pasan muchas cosas, donde niños se divierten pateando una pelota con pelos e insectos pegados, gracias al aceite derramado en la calle por la rotisería de la tía del protagonista.
En ese escenario, Samuel, transcurre su niñez, contando el mundo a través de sus ojos, su convivencia familiar junto a las ausencias y la relación con un amigo al que no abandonará, a pesar de la vida que le tocó en suerte. Serán esos años de crecimiento donde un cúmulo de preguntas se responden y otras quedan flotando en el aire, hasta que caerán, estrepitosamente, como si una piña nos hubiese dado en la boca del estómago. Este golpe nos ayudará a comprender las cicatrices de una herida individual; pero también, del dolor histórico de una sociedad que no puede sanar.
La autora nos ofrece una nouvelle que habla del amor en sus diversas formas, de la sencillez, de la valoración de la vida en las pequeñas cosas, como tomarse un helado con dos bochas de dulce de leche o ver un partido de Boca con un amigo.
Estamos ante un libro profundamente humano, resiliente, honesto, necesario, inolvidable