Reseña del libro "tratado de derecho constitucio"
México vive hoy una revolución. Una revolución silenciosa, que no tardará en hacerse escuchar por todos sus lados; del bronco norte al tórrido sureste; del seco noreste al dotado sur. Una revolución que sacó de Los Pinos al PRI, pero que, sin embargo, tampoco da crédito a las torpezas del gobierno actual y con mucho lo está ya rebasando, a pesar de su mercadotecnia y sus amarres con las empresas y los intereses norteamericanos. Una revolución que no tolerará que se pague por leer y en donde no haya más satisfactores que el pan diario ¿y el circo? Una revolución de la sociedad, pero no del gobierno, no de las instituciones y mucho menos de las empresas, que no saben como vender más, las que menos tienen y por otro lado, no saben como conducir el país los señores cupulares, esos representantes de los trescientos de Legorreta, que ahora, si acaso, serán trescientos cincuenta, ¡en un país de casi 100 millones de habitantes, con el 40, o el 60 o el 70 % de sus habitantes en pobreza extremal. Entre todo este movimiento social, de masas, que descoyunta los motores sociales, que desestabiliza a los más serenos, destaca, como un faro guía, más allá de ayatolas mesiánicos y merolicos de concurso, no una persona que sea el líder, no una institución que lleve la batuta, sino un documento que es ni más ni menos que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; esa que le estorba a Fox para gobernar, porque la desconoce del artículo 1° al 136; esa que ha defendido en el diario acontecer Manuel Bartlett Díaz en el Senado de la República y que ha denostado el también senador Juan José Rodríguez Pratts y que para mucho mexicanos, sigue siendo un documento ignoto, inasequible, como una valladar entre su vida cotidiana y un discurso de Ignacio Ramírez, el Nigromante o un poema de Manuel Gutiérrez Nájera, que lo ven y sobre todo lo escuchan, en lontananza, pero al final del día, dicen: esto no es para mí; no se atreven a mirarla... por dentro, a esa belleza de documento que es nuestra Ley Máxima, nuestra Carta Magna, nuestra Ley Fundamental.