Reseña del libro "Un arte de la microscopía"
En este libro de notas, artículos y ensayos, todo convive en armonía y al ritmo de las obsesiones de su autor. ¿Qué son si no las lecturas minuciosas, acompañadas por el trazado del lápiz que subraya, el ruido que deja el grafito sobre el papel, las anotaciones al margen, los párrafos que dejan su cimiento en la mirada? La lectura —dice Ricardo Piglia en El último lector— es un arte de la microscopía. Piglia es biográfico para Koch porque, queda claro en estas páginas, es una de sus formaciones centrales, referencia obligada, a la que vuelve una y otra vez. Pero con esto, solo digo una parte. El libro es más y es otra cosa. Es la ofrenda generosa de un escritor y lector que habla de sus compañías, de sus santos paganos, de sus circulaciones en bibliotecas propias y ajenas. Es el libro de quien se dispuso a mostrar un programa, un modo de leer y alimentarse; un modo de ser y estar en la lectura. Desde los epígrafes hasta las citas, leemos nombres fundacionales. Al traerlos a sus notas y artículos, el autor comparte también su manera de ahondar y comprender un oficio. La microscopía es una develación letra a letra. Mauricio Koch recorta y cita aquello que le produce admiración, que le da pautas tanto para seguir como para discutir, y en esa develación compartida también aparece lo que mira. ¿Y qué ve? Los intersticios de aquello que pensaron y dejaron por escrito otros escritores y escritoras que admira. Del Prólogo de Silvia Itkin