Reseña del libro "Análisis de Sistemas"
Debemos descubrir los sistemas y aprender de ellos para ayudar en el desarrollo de las organizaciones. La vieja cosmovisión mecanicista, que considera el mundo estable y predecible, cede su paso a la visión sistémica. Un sistema es energía en la forma de interacciones, también es evolutivo, caótico, adaptable, relacional y... complejo.
La complejidad excede a nuestra comprensión, y sólo podemos verla como un holograma. Educación, comunicación, armonía, apertura, libertad y otras formas que permiten ofrecer respuestas variadas y creativas al mundo. Si pretendemos ignorarla, de forma directa o por otros regímenes, la complejidad de arriba para igual, como una de sus leyes, se hace realidad en forma de un “PROHIBIDO EL PASO”.
¿Cómo hacer análisis de sistemas? Con un enfoque al problema-solución que pasa por los circuitos confusos. Aplicando algunas herramientas sistémicas como la teoría de casos, la teoría de la catástrofe, los círculos virtuosos, los sistemas de señales, la teoría del diseño, la simulación y el cambio, etc... Se trabaja a nivel de ciclo de vida genérico de todo proyecto o proceso: en la generación, construcción, implementación y control.
El análisis de sistemas ayuda en la transformación permanente de la organización. Grandes energías se abren al trabajar con las personas en forma participativa, ubicar a la organización en su sistema de negocios y revisar el aporte de medios para la transformación: procesos, estructura, tecnología y ambiente. Considera algunos principios como: diversidad, redundancia, sinergia, consistencia, retroalimentación, trabajo holístico y síntesis.